Profesora Natalia Jawad



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EL COMIENZO DE LA AGRICULTURA: EL NEOLÍTICO

         El descubrimiento de la agricultura y la domesticación de animales constituyeron las primeras transformaciones que realizaron los grupos humanos en la forma de procurarse los alimentos. Así, pasaron de ser exclusivamente recolectores y cazadores (practicando una economía no productiva) a productores de su propio alimento (economía productiva).

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La Geología nos informa que hace unos 10 mil años atrás terminó el Pleistoceno, (período geológico en el que se produjeron las glaciaciones) y entonces el clima comenzó a cambiar. Se produjo un aumento generalizado de la temperatura de la tierra, los hielos se retiraron hacia los polos, y con ellos emigraron hacia zonas más frías o se extinguieron muchos de los grandes rebaños de bisontes y renos, cuya carne constituía la gran parte de la dieta humana.

Los seres humanos debieron entonces adaptarse a este  nuevo medio. Su tendencia a crecer numéricamente los obligó a buscar nuevas formas de proveerse de alimentos, además, los cambios climáticos disminuyeron la disponibilidad de alimentos animales y vegetales, agravando aún más el problema. En un proceso gradual, algunos grupos encontraron la forma de proveerse de animales y vegetales sin recolectar ni cazar constantemente. Esto significa que dejaron de ser exclusivamente cazadores y recolectores, para transformarse en productores. A esta primera  transformación radical en la forma de vida de los grupos humanos,  los historiadores la denominaron revolución neolítica, en la cual los seres humanos descubren la agricultura y domestican animales.

Las primeras manifestaciones de la revolución neolítica ocurrieron hace unos 10 mil años atrás, en Asia Menor y otros territorios al este del Mediterráneo,   en  la zona conocida como creciente fértil del Medio Oriente,  que comprende desde el noreste de África  sobre el Valle del Nilo en Egipto, hasta el oeste de Asia, sobre los ríos Tigris y Éufrates en Mesopotamia.  

Las sociedades productoras de alimentos tenían menos limitaciones en el número de sus integrantes. Los agricultores tendieron a sedentarizarse en las denominadas aldeas neolíticas, y los pastores, en cambio, debieron trasladarse en busca de pastos para sus ganados, transformándose en trashumantes.

Con la economía neolítica surgen además otras exigencias tecnológicas: la cerámica, para cocinar, consumir y almacenar algunos alimentos, husos y telares para aprovechar la lana de cabras y ovejas, cestería para almacenar y transportar alimentos,  azadas, para cultivar la tierra.

Gradualmente, junto a la economía productiva surge el excedente agrícola, esto es un excedente o sobrante de alimentos, útil no solo para asegurar las necesidades del grupo en tiempos de escases sino también para intercambiarlo por otros alimentos, objetos santuarios y materias primas.

Con el excedente agrícola la organización social se va haciendo más compleja,  surge la riqueza, la propiedad privada y la división del trabajo; no todos se dedican  a la misma actividad como en el paleolítico porque se necesitan  agricultores, pastores,  alfareros,  artesanos y personas que se dediquen a administrar el excedente. El artesano le cambia sus productos al agricultor por el excedente.

El conocimiento de la vida espiritual del neolítico, plantea algunas dificultades. A pesar de la carencia de documentación escrita, se sabe acerca de sus dioses (asociados a la tierra para los agricultores y al cielo para los pastores)  y de sus intentos por captar de alguna manera, el orden de la naturaleza (monumentos megalíticos).